autoentrevista sobre Tramas en mantra

¿Qué canta el Ensamble Oikos y por qué?

El Ensamble Oikos se fundó en 2013, y desde el comienzo nuestro repertorio frecuentó músicas académicas –composiciones pensadas y escritas para el instrumento coro– en su mayoría de compositores europeos del s.XX. Siempre predominó en nuestro repertorio la música nórdica y en especial la sueca. 

Este interés se vincula al hecho de que Suecia es un país con gran desarrollo de la música coral, a principios del siglo pasado surge un movimiento coral desde el ámbito popular, acompañado de una buena escuela y formación de muy buenos directores que comenzaron a encargar a sus amigos compositores piezas, nuevas músicas originales para sus coros, dando así un impulso a la composición coral. De esa época surge un repertorio muy vasto, académico, composiciones que tienen ecos de oratorio, de himnos, influencia  de los estilos sacros, pero a la vez  tienen aire de canción, un carácter folklórico, una expresión popular.

A partir del 2018 decidimos incorporar autores Latinoamericanos a nuestro repertorio y explorar qué contrastes, qué similitudes podían surgir de lugares tan distantes.

Sumamos por ejemplo dos composiciones de autores cubanos contemporáneos: Leo Brower - que es más conocido por su trabajo instrumental aunque sus músicas para coro son muy originales y sorprendentes- y Beatriz Corona -directora y compositora muy prolífera-.

También incorporamos un arreglo de Eduardo Mateo, a quien admiramos y consideramos  como uno de los más grandes exponentes de la música uruguaya. Su legado es admirable no solo como cancionista. Mateo desarrolló un estilo compositivo propio y exquisito, con una poesía única, y es una influencia latente tanto en sus contemporáneos como en las siguientes generaciones de compositores… Para la canción “Cuerpo y alma”, el desafío fue generar un arreglo que no solo hiciera justicia a la canción sino que aprovechara el instrumento coro, y a este coro en particular, con sus características de sonido y el hecho de que es un ensamble numeroso.

Atravesando distintos autores se fue construyendo un perfil en el repertorio del Ensamble, músicas contemporáneas (s.XX y s.XXI) vinculadas a la naturaleza - ya sea como fuente de inspiración, o por su texto… o porque la música en sí genera una atmósfera, un paisaje-, músicas que evocan un espíritu popular, principalmente nórdicas y latinoamericanas.

Y aunque no es absoluto, sí es cierto que en nuestro repertorio predomina la música profana, vinculada a lo folklórico y a la canción, por sobre la música sacra o litúrgica.

¿Cómo surge la idea del concierto Tramas en mantra,

y en qué va a consistir?

Este concierto busca que el espectador pueda, desde su butaca, experimentar cómo compositores de culturas muy distintas y muy lejanos geográficamente, están conectados, que existe una sensibilidad compartida que surge de contemplar la naturaleza y la experiencia humana y vibrar ante las mismas emociones y  los mismos dilemas…

Algo muy importante para nosotros es el tema de la escucha. Entendemos que hay una crisis en el mundo moderno con la escucha: no hay tiempo, no hay paciencia, no hay apertura real a escuchar profundamente. Los cambios de ritmo que se han dado dificultan estar presente con todos los sentidos, estar atento a cómo eso que están percibiendo mis oídos afecta a mi cuerpo, a la vez que mueve mis emociones, mis recuerdos y despierta imágenes… No hay tiempo para que, al identificar que algo no me gusta, preguntarme, ¿por qué no me gusta? y diferenciar si es un prejuicio o si es algo que se desprende de la experiencia presente, una incomodidad, un efecto no deseado.

En general no escuchamos y es por eso que hay dos cosas que tienen gran éxito: el salpicón breve y la repetición, ya que son complacientes, no desafían, no obligan a sentir en este momento, a entrar en otro estado de atención.

Hubo un par de experiencias que nos marcaron como grupo. Por un lado el haber cantado varias veces al aire libre, en espacios naturales, en las cuales el público estaba inmerso en un escenario verde que lo sacaba de su pensamiento habitual, y a la vez nosotros estábamos interactuando con las irregularidades en el suelo, el viento en las partituras y los pájaros que se sincronizaban con nuestro canto. Y por otro lado, las experiencias que llamamos de retiro, que consiste en un par de veces por año irnos todos juntos un fin de semana a cantar, hacer dinámicas, caminatas, y darnos ese tiempo para profundizar en el otro, en lo que hacemos y cómo lo hacemos; tiempo que en uno, o dos ensayos semanales, no es suficiente.

Estas experiencias nos motivaron a hacer un concierto donde la escucha no fuera interrumpida, donde el espectador pueda ir entrando en un estado de concentración y lo que experimenta en una canción se entrelace con la siguiente. De este modo, la selección de repertorio implica un diseño de la conducción afectiva y perceptiva del espectador.

Para explorar lo perceptivo elegimos ampliar el espectro sonoro más allá de la música a capella. En este concierto vamos a contar con acompañamientos instrumentales: un cuarteto de cuerdas (Matías Craciun, Joaquín Fernández, Timoteo Mella y Matías  Fernández), guitarra (Santiago Montoro), percusión (Diego Casas), piano (Sebastián Larrosa) y bajo eléctrico (Gerardo Alonso), con paisajes sonoros y con la voz narrada de Mónica Velázquez. También estamos trabajando con Cecilia Carriquiry en la Iluminación y con Tita Brown en la puesta escénica.

Nuestro objetivo es por un lado acercar al público un repertorio que no es habitual, y desde la narración, la luz, el sonido, poder guiar una experiencia continua, bien diferente al: escucho una pieza, ahora escucho esta otra, que es la dinámica más normal por ejemplo en los encuentros de coros.

Para esta ocasión queremos experimentar con qué es lo que pasa si no dejamos que nadie baje la guardia, que las emociones que generó una canción no se descarguen siempre en un aplauso sino que sigan transformándose dentro de cada uno de los espectadores y de nosotros mismos. Es un desafío, un experimento, son ganas de vivir con profundidad, en cuerpo y alma, esto que amamos hacer, que es cantar en colectivo.